Ecosistemas acuáticos, su funcionamiento: 2a parte

Publicado en la revista Tigris

El nivel de nutrientes, la cantidad de luz y los gases disueltos, son factores que interactúan entre sí, y cualquier variación en alguno de ellos, por más sutil que sea, provoca grandes alteraciones en la variedad, la abundancia, y la salud de las especies que viven en las lagunas.

Importancia del oxígeno y otros gases disueltos en el agua

Todos nosotros sabemos que “la respiración es una función universal que realizan los seres vivos, quienes toman oxígeno del medio y liberan dióxido de carbono – o anhídrido carbónico-”.

A la hora de pensar en una laguna, es poco probable que nos demos cuenta de la magnitud de la influencia del oxígeno en el medio, para que peces, microorganismos, insectos, plantas y algas, puedan respirar. Las plantas, además de respirar realizan fotosíntesis, durante la cual liberan oxígeno y absorben dióxido de carbono. En otras palabras, se podría decir que realizan el proceso inverso.

El oxígeno es escaso en el agua y se convierte en elemento crítico para el desarrollo de vida en estos sistemas. La falta de oxigenación disminuye la descomposición natural de materia orgánica y provoca el aumento de los barros pútridos del lecho del lago; mantiene el fósforo disuelto, lo que produce el crecimiento explosivo de algas y malezas; e impide la eliminación de sustancias tóxicas como amoníaco, sulfato de azufre, dando como resultado malos olores (típico olor a “barro de pantano”) e incremento de compuestos no deseados.

Disponibilidad de oxígeno disuelto

Su mayor o menor disponibilidad repercute en todo el sistema acuático y está determinado por una serie de factores. La temperatura es una de las variables que más afecta la disolución de oxígeno. A mayor temperatura del agua, mucho menor será la cantidad de oxígeno. Tal es así, que por ejemplo el agua a 10ºC tiene un 60% más de concentración de oxígeno que a 34ºC. Esto explica por qué peces muy exigentes en oxígeno, como la trucha, son naturales de aguas frías. A esto se suma el hecho de que el metabolismo se acelera a mayores temperaturas, por lo que los organismos vivos tienen un consumo adicional de este elemento.

La presión atmosférica y la cantidad de otros gases presentes en el agua, también influyen en la disponibilidad de oxígeno. Con el aumento de la presión atmosférica, aumenta la disolución de gases en el agua. Esta es la razón por la que, por ejemplo, en verano previo a grandes tormentas, ocurren grandes mortandades de peces en el Río de la Plata, ya que son momentos de altas temperaturas y baja presión.

La estratificación, es otro de los factores que influye en el nivel de concentración del oxígeno en el agua. La formación de “capas” de distintas temperaturas bien diferenciadas, impide la llegada del oxígeno al fondo. Este es un fenómeno físico y se da generalmente durante el verano. Todo lo que hemos descripto sucede en forma natural dentro de estos ecosistemas. Los especialistas en el mantenimiento de cuerpos de agua, monitorean la evolución de estos elementos, y al producirse deficiencias transitorias o permanentes en ellos, promueven métodos de aireación natural o aplican métodos artificiales, que les permiten solucionar los desequilibrios que se hayan producido naturalmente.

Arturo M. Ossorio Arana

Ing. en Prod. Agropecuaria

zp8497586rq