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Uso de barreras ópticas a la luz Para control de Algas y Malezas Acuáticas

Un grave problema en lagos lagunas y estanques es el crecimiento descontrolado de malezas acuáticas y algas. Muy frecuentemente se tienen reparos a la utilización de herbicidas y alguicidas para el control de esta vegetación. Se suele temer a las consecuencias a largo plazo sobre el ecosistema por el uso de químicos en ambientes acuáticos, o simplemente no se está en contra del uso de estos productos. Las barreras ópticas pueden ser una alternativa para evitar, o reducir sensiblemente, el crecimiento de plantas sumergidas y algas. Estas barreras son seguras, inocuas para el medioambiente, fáciles de aplicar y relativamente económicas.

 

¿Como actúan las barreras ópticas?

Como todas las plantas, las plantas sumergidas y las algas requieren luz y nutrientes para crecer. Si cuentan con estos dos elementos crecerán hasta que alguno de ellos se encuentre limitado. Todo plan de control de estos vegetales deberá actuar sobre alguno de estos dos elementos, o sobre su destrucción con productos químicos. Las plantas acuáticas sumergidas y las algas que se fijan al fondo, solo pueden prosperar si la luz llega al fondo del cuerpo de agua. Esta zona se denomina “zona fótica.” En zonas más profundas donde no llega la luz colorar, las plantas no pueden crecer. A mayor productividad de una laguna, o a mayor cantidad de sólidos en suspensión, más somera es la zona fótica. La falta de transparencia de un lago puede deberse a arcillas en suspensión, a la presencia de taninos proveniente de hojas, o gran cantidad de plancton en el agua. En estas condiciones las plantas no pueden proliferar salvo en las partes más bajas.
El uso de barreras ópticas se basa en esta característica, imitando la acción de la naturaleza mediante la coloración del agua de algún color, usualmente azul oscuro. La absorción y difusión de la luz solar en el agua coloreada reduce significativamente el grosor de la zona fótica, y por lo tanto el crecimiento de algas y malezas acuáticas. La reducción de masa vegetal suele ser suficiente para las exigencias de la mayoría de los usuarios, requiriendo algunos que se realicen tratamientos sectorizados con herbicidas o alguicidas, o se realice un control biológico con amur blanco (también denominado salmón siberiano).

¿Como se aplican las barreras ópticas?

Para una mayor eficacia conviene aplicar estas barreras desde septiembre, primavera temprana, antes de la época de fuerte crecimiento de octubre a marzo. Se debe evitar la germinación y crecimiento de las épocas cálidas.
Si las aplicaciones son posteriores, la vegetación suele haber crecido bastante como para recibir luz en la parte superior y continuar creciendo. Si el problema es solamente de algas, estas aplicaciones tardías surten efecto igual.
La aplicación de estos productos es sumamente sencilla, simplemente se esparce sobre la superficie y naturalmente se difunde a todo el volumen de agua en pocas horas. No es necesario el uso de fumigadoras, y se debe evitar el cont

acto con el producto puro porque mancha muchísimo. Las presentaciones líquidas se deben aplicar directamente del envase original para no manchar y las presentaciones en polvo se debe evitar que haya viento o que se caigan aunque sea pequeñas cantidades, ya que al humectarse tiñen una gran superficie.
La aplicación original de septiembre usualmente empezará a perderse en noviembre o diciembre, incluso antes. La coloración se pierde por lluvias, fotodegradación por el sol y biodegradación por microorganismos. A medida que se pierde color, la luz comienza a ingresar más profundamente en el

agua y va alcanzando a plantas a mayores profundidades, lo que produce crecimientos descontrolados de fines de verano. Se debe mantener la correcta concentración de producto mediante algunas aplicaciones de refuerzo durante el verano.
Hay que tener cuidado si se tratan lagos

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o lagunas con barreras ópticas, cuando estas se encuentran con una gran población de plantas. Se producen entonces grandes mortandades de plantas, por no llegarles más la luz. Al irse pudriendo esa gran masa de vegetación, los microorganismos involucrados en estos procesos consumen una enorme cantidad de oxígeno. Esto lleva a mortandades de peces, por una drástica disminución de la concentración de oxígeno en el agua.

Limitaciones

Lagos tratados con colorantes no pueden ser utilizados para consumo humano, aunque si para consumo animal. También puede ser utilizada para riego de cualquier cultivo. Los peces provenientes de esta agua son aptos para consumo humano, la natación y usos recreativos están permitidos. Solo puede ocurrir tinción de piel, ropa o cabello, si se utiliza un gran exceso de producto de tinción.
Estas barreras no tienen ningún efecto sobre plantas emergentes como juncos, totoras y espadañas. Tampoco sobre plantas flotantes como camalotes, jacinto de agua, repollos o lentejuelas de agua, etc.
Este control no es selectivo, se mata a toda la vegetación sumergida, tanto malezas como plantas autóctonas deseables.
El mayor limitante al uso de esta herramienta de manejo de ambientes acuáticos, es que no puede utilizarse en aguas abiertas o con alto intercambio de agua. El efecto de dilución de los colorantes deduce rápidamente el efecto y la utilidad de los mismos. Esta dilución puede ocurrir simplemente por fuertes lluvias. La reposición constante de colorante hace muy caro este método.

En resumen

Las barreras ópticas son una herramienta disponible y viable para el control de la vegetación acuática sumergida y algas. Funcionan en lagos, lagunas y estanques con bajo intercambio de agua. Se inhibe el crecimiento de toda la vegetación a la que se le restringe la llegada de luz. La clave para tener éxito con el uso de estas barreras ópticas es su aplicación temprana en primavera, y el mantenimiento de la adecuada concentración de colorante durante el verano. Se debe tener mucha precaución en el uso de este sistema en ambientes con alta concentración de vegetación, por la posibilidad de producir grandes mortandades de peces.
Con respecto a la Argentina, no existe la costumbre ni el gusto por la apariencia usualmente artificial de los lagos teñidos con estos productos.

 

Arturo M. Ossorio Arana
Ing. en Prod. Agropecuaria