Piletas Naturales o Ecológicas

 Darse un chapuzón de forma natural
Tener una pileta natural es como tener un gran estanque en el jardín, pero que no sólo sirve para disfrutar de plantas y ranas, también sirve para bañarse. Sin cloro ni productos químicos.

Toda la familia en una pileta natural

Lo que se necesita saber

• Hay una zona de baño y otra dedicada al proceso de regeneración del agua. El área de regeneración se encuentra poblada de plantas y llena de vida. Esta zona es la que permite que toda el agua se mantenga limpia.

• El tamaño mínimo para una piscina natural es de 40 metros cuadrados, de los cuales, la mitad tiene que estar dedicada al proceso de regeneración. Eso significa que necesitará el doble del espacio que una piscina tradicional para conseguir un área de natación equivalente a la tradicional. No hay límites para tamaños de piscinas más grandes.

• En la zona de plantas hay poca altura de agua, pero en el área de natación debe ser de 2 metros de profundidad como mínimo. Se puede realizar un espacio para los niños dentro de la zona de regeneración.

• Las piscinas naturales pueden usar un revestimiento sintético para prevenir fugas de agua. Lo ideal es usar recubrimientos plásticos, o morteros con cal.

• El agua nunca necesita ser cambiada, solamente se repone el agua que se evapora.

• Las ranas se instalarán solas, en el área de regeneración. Los peces son complicados de tener en una piscina natural – ensucian el agua y pueden alterar el equilibrio natural de la piscina. Es posible instalarlos, aunque conviene planificarlo con cuidado.

• Los predadores naturales del sistema como los zancudos de agua y larvas de libélula vendrán a vivir en su piscina y se darán un banquete con los mosquitos y otras plagas.

• Y lo mas importante: conviene que una piscina de estas características la realice un profesional, hay muchos factores a tener en cuenta para que funcione bien y un fracaso puede hacer que nos arrepintamos de haber optado por una piscina natural.

Las piscinas naturales son una buena opción para las personas preocupadas por no estar en contacto con productos químicos y tóxicos. Su funcionamiento se basa en la capacidad de filtración de distintos tipos de plantas y en filtros de grava y arena. Estas piscinas, que recuerdan a los estanques en los que de niños nos bañábamos rodeados de ranas y peces, hoy seducen a personas que apuestan por una forma de vida más natural.

En Austria, Alemania e Inglaterra, la construcción de este tipo de piscinas está muy extendida, ya llevan más de 15 años construyéndolas y existen empresas muy especializadas que aplican sistemas patentados. En nuestro país, es algo incipiente y sólo existe un pequeño puñado de ejemplos, aunque tarde o temprano, cuando se conozcan más, tendrán más aceptación por sus grandes ventajas frente a las piscinas convencionales.

Hay muchos sistemas de piscinas naturales, todos se basan en el mecanismo por el que las plantas acuáticas aceleran el crecimiento de microorganismos beneficiosos que eliminan las bacterias y mantienen la piscina natural lo bastante limpia como para cumplir con los estrictos criterios de calidad de agua en Europa. La luz solar calienta el agua en la zona denominada “de regeneración” y el agua caliente gradualmente se filtra en la zona profunda donde se nada. Todo el proceso se basa en los principios de regeneración que tiene el agua en un curso natural donde podemos encontrar saltos de agua, plantas ribereñas filtrantes.

Cada piscina natural es un mundo, por eso cuando se planifica es muy importante realizar un detallado estudio de las condiciones del lugar, especialmente las climatológicas, el tipo de filtración y decantación, las plantas acuáticas depuradoras y oxigenantes que se deben instalar y si conviene o no, colocar peces y ranas en la zona de depuración. Incluso hay que tener en cuenta la vegetación que se colocará en las zonas de sombra y en las zonas soleadas. Esto condiciona totalmente en que sentido debe recircular el agua”.

Mantenimientos mínimos

Aunque la instalación de una piscina convencional cuesta más que otra natural, la mayoría de los propietarios opinan que los costes se reducen –no hay que comprar productos químicos– y tienen menos mantenimiento, que además, pueden hacerlo ellos mismos.

Es un auténtico trabajo de jardinería tener una piscina natural limpia; una labor sencilla, agradable y que no requiere mucho tiempo. Los posibles mosquitos dejan de ser un problema pues son los propios depredadores –ranas, pájaros y murciélagos– los que se encargan de tenerlos a raya. Incluso existen sistemas de limpieza automáticos. Estas piscinas sólo hay que limpiarlas a fondo tres veces al año: la primera semana de octubre, en enero y en marzo.

Un modelo de piscina

Existen innumerables sistemas de piscinas naturales y en cada clima hay que adaptarlo a las condiciones del lugar. La condición imprescindible es disponer de suficiente espacio. La zona reservada para nadar debe tener como mínimo 20 m2 a la que hay que sumar el mismo espacio para la zona de regeneración, que habitualmente va en los márgenes. Como lo que se pretende es imitar a la naturaleza es necesario poner el agua en circulación mediante un sistema de cañerías, bombas y cascadas, como en un río real.

La pieza más importante de la instalación es el estanque secundario de purificación que realiza la limpieza. Desde el punto más profundo del estanque para bañarse hay una tubería que llega al estanque secundario, en el cual se halla una fosa de 2,5 m de profundidad, para ello se puede utilizar una pieza prefabricada. La tubería entre el lugar de baño y el estanque secundario sirve de desagüe y tiene que estar en el punto más profundo porque es allí donde se acumulan las impurezas que se han de trasportar a la fosa. En ésta, las partículas pesadas bajan al fondo mientras que las plantas filtran las partículas flotantes. Algunas plantas, como los juncos y los jacintos tienen una capacidad especial para la filtración, lo mismo que algunas plantas flotantes y subacuáticas, como hidrocaris o lenteja de agua. Este agua purificada se bombea a través de una tubería hasta la fuente del estanque principal, donde el círculo se cierra. Estos sedimentos se van convirtiendo en fangos, que hay que extraer del estanque secundario cada dos años.

El estanque debe parecerse lo más posible a un lago natural, con poca profundidad en los márgenes que va aumentando hacia el centro.

Muchas plantas no soportan el movimiento del agua, por esto es necesario separar la zona de baño del lugar donde están las plantas.

Los animales como peces y patos no deben criarse en el estanque pues el agua se llenaría de sus excrementos provocando una falta de oxígeno en el agua y se rompería el equilibrio ecológico.

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