Datos actualizados al 27 de octubre de 2026. El Niño está en evolución: revisamos esta nota con cada nuevo boletín de la NOAA.
Un fenómeno que dejó de ser una posibilidad
Durante meses, distintos organismos climáticos advirtieron sobre la posibilidad de un El Niño intenso para la primavera y el verano 2026-2027. Hoy ya no es una hipótesis: la NOAA mantiene vigente su aviso de El Niño y el fenómeno se sigue intensificando. Su último boletín agrega un dato que cambia la escala del problema: la probabilidad de que se convierta en el evento más intenso desde 1950 ya supera el 80%.
En Ecoaqua trabajamos hace más de 30 años en la construcción, recuperación y mantenimiento de lagos y lagunas artificiales en barrios privados y clubes de golf de Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile. Eventos como este ponen a prueba justamente los sistemas que diseñamos y mantenemos. Por eso compartimos esta información, para que administradores, consorcios y clubes puedan anticiparse.
¿Qué es El Niño?
El Niño es una fase climática natural en la que se calientan de forma anormal las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental. Ese calentamiento modifica la circulación atmosférica, los vientos, las lluvias y las temperaturas en gran parte del planeta.
En buena parte de la Argentina —especialmente el Litoral y la región pampeana— el fenómeno suele traducirse en más lluvias, tormentas más intensas, mayor humedad y más riesgo de anegamientos e inundaciones. No todos los eventos son iguales: se clasifican como débiles, moderados, fuertes y muy fuertes según cuánto se aparta la temperatura del Pacífico de su promedio. El que está en curso apunta al extremo superior de esa escala.
Qué dice el último boletín de la NOAA
El Centro de Predicción Climática de la NOAA (la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos) publicó su diagnóstico el 8 de octubre de 2026. Los puntos principales:
- El Niño se sigue fortaleciendo. La anomalía de temperatura del mar en la región Niño 3.4, la referencia para medir su intensidad, llegó a +2,1 °C. En el extremo oriental del Pacífico ecuatorial (región Niño 1+2) alcanzó +3,9 °C.
- Más de 83% de probabilidad de un evento fuerte a muy fuerte, que se mantendría al menos hasta el trimestre enero-marzo de 2027.
- 83% de probabilidad de un evento histórico en octubre-diciembre de 2026, es decir, más intenso que todos los El Niño registrados desde 1950. En el boletín de septiembre esa probabilidad era de 75%.
Para dimensionarlo: el evento 2026-27 podría igualar o superar a los llamados «Súper Niño» de 1982-83, 1997-98 y 2015-16, los más intensos de las últimas décadas. Aun así, los propios organismos aclaran que la intensidad global del fenómeno no define por sí sola cuánto va a llover en cada lugar: lo que aumenta es la probabilidad y la frecuencia de episodios extremos.
La NOAA actualiza su diagnóstico una vez por mes. La próxima actualización está prevista para el 12 de noviembre de 2026.
Qué significa para la Argentina
El pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para octubre-diciembre, publicado a comienzos de octubre, ubica la señal más clara de lluvias superiores a lo normal en el Litoral, y la extiende al oeste de Santa Fe, Córdoba, el centro y sur de Cuyo, La Pampa, el oeste de la provincia de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia.
En el centro y este de la provincia de Buenos Aires —donde se concentra buena parte de los barrios privados y clubes de golf con lagos artificiales— la señal de lluvias es menos marcada y el SMN prevé temperaturas inferiores a lo normal. Eso no descarta tormentas intensas. A esto se suma el riesgo de crecidas en la cuenca del Paraná, que según los organismos de Paraguay tiene una probabilidad muy alta de superar sus niveles de alerta, y en la del Uruguay, que puede recibir aportes de lluvias intensas en el sur de Brasil.
El SMN recuerda que se trata de probabilidades: no permiten anticipar cuándo ocurrirá una tormenta puntual, por lo que conviene seguir los pronósticos de corto plazo y las alertas oficiales.
Cómo impacta en lagos y lagunas artificiales
Durante un El Niño intenso suele subir el nivel de lagos y lagunas, se expande su superficie, se conectan lagunas que normalmente están aisladas, aumentan el recambio y el lavado del agua, se activan conexiones con las napas y crecen los escurrimientos y la erosión.
El mayor recambio reduce el tiempo de permanencia del agua y favorece el ingreso de materia orgánica, sedimentos y nutrientes, lo que suele desequilibrar fuertemente su calidad. Entre las consecuencias más frecuentes:
- pérdida de transparencia y aumento de la turbidez, con agua amarronada por sedimentos o verdosa por exceso de plancton y algas;
- florecimientos de algas, tanto unicelulares como filamentosas, y aparición de malos olores;
- estratificación y caída del oxígeno en las zonas profundas, sobre todo cuando a una lluvia intensa le siguen días cálidos y sin viento, con riesgo de mortandad de peces;
- más oleaje y erosión de costas, con daño a la vegetación costera, roturas de geomembranas y geotextiles, y deterioro de terraplenes;
- una exigencia mucho mayor sobre rebalses, bombas, compuertas, sistemas de aireación y recirculación, y procedimientos de emergencia.
Cuando además ingresa agua cargada de nutrientes y fertilizantes desde jardines, canchas de golf o campos linderos, la eutrofización se acelera y la pérdida de calidad y transparencia se vuelve aún más notoria.
Qué hacer ahora para prepararse
No se trata de un fenómeno de un día para el otro: todavía hay tiempo para actuar antes de los meses de mayor intensidad, esperados hacia fin de año, con efectos que se extenderían durante el verano. Entre las acciones más efectivas:
- diagnóstico y refuerzo de las costas expuestas a erosión;
- mantenimiento preventivo integral de bombas, aireadores, recirculadores, compuertas, rebalses y sistemas de evacuación de excedentes;
- limpieza de los cuerpos de agua y de sus vías de ingreso, para mantenerlas libres de vegetación y residuos;
- suspensión de las fertilizaciones en áreas que escurren hacia lagos o lagunas;
- monitoreo intensivo de la calidad del agua y control preventivo y temprano de algas;
- donde el diseño lo permita, bajar preventivamente el nivel del espejo de agua para ganar capacidad ante lluvias intensas, sin dejar expuestos taludes ni geomembranas.
Conclusión
Un El Niño de esta intensidad pone a prueba a cualquier lago o laguna artificial, pero los daños más serios se pueden prevenir si se actúa antes del pico. En más de 30 años de trabajo atravesamos varios El Niño anteriores, y sabemos qué obras y qué protocolos marcan la diferencia entre un cuerpo de agua que resiste la temporada y uno que sufre daños serios.
Fuentes
- NOAA Climate Prediction Center, ENSO Diagnostic Discussion, 8 de octubre de 2026.
- Servicio Meteorológico Nacional (SMN, Argentina), pronóstico climático trimestral octubre-noviembre-diciembre 2026, octubre de 2026. Resumen en Perfil: «El SMN anticipó lluvias superiores a lo normal para octubre, noviembre y diciembre de 2026».
- Elonce, «Súper Niño en Argentina: el SMN anticipa más lluvias y temperaturas inferiores a lo normal», octubre de 2026.
- Dirección de Meteorología e Hidrología (DINAC, Paraguay), III Foro Hidroclimático: perspectivas octubre-diciembre 2026, septiembre de 2026.
